Por qué los charlatanes intentan parecer científicos

“(…) Un fascinante conjunto de experimentos publicados en el número de marzo de 2008 del Journal of Cognitive Neuroscience… demuestran que las personas se creen mucho más fácilmente las explicaciones falaces cuando éstas vienen revestidas de unas cuantas palabras técnicas tomadas del mundo de las neurociencias.

A los sujetos de esas pruebas se les facilitaron descripciones de varios fenómenos del mundo de la psicología y, luego, se les ofrecían cuatro explicaciones posibles de los mismos, distribuidas al azar entre los participantes a razón de una por persona y fenómeno descrito. Algunas de dichas explicaciones contenían elementos de neurociencia y otras no, y algunas eran «buenas» y otras «malas».

(…) La neurociencia espuria demostró tener un efecto mucho mayor en los juicios que las personas hicieron de las explicaciones «malas». Como es lógico, los charlatanes y curanderos de los que hablamos aquí son muy conscientes de esto último y no han dejado de añadir explicaciones de apariencia supuestamente científica a sus productos desde los inicios mismos de la charlatanería con el propósito de fortalecer su autoridad sobre el cliente. (…)

Es interesante reflexionar sobre por qué esta especie de ornamentación resulta tan seductora, incluso para personas de quienes no lo esperaríamos a juzgar por su nivel de conocimientos. (…) Existe también el llamado efecto de los «detalles seductores»: cuando a las personas se les presentan unos detalles relacionados (aunque irrelevantes desde el punto de vista lógico) como parte adicional de un argumento, éstos parecen dificultar su capacidad para codificar y, posteriormente, recordar el argumento principal de un texto, ya que desvían su atención.

Quizás la cosa vaya aún más allá y todos sintamos cierto fetichismo ante las explicaciones del mundo de tipo reduccionista. No sabemos muy bien por qué, pero nos resultan más elegantes. Cuando leemos el lenguaje pretendidamente neurocientífico del experimento sobre las «explicaciones neurocientíficas falaces»… tenemos la sensación de que nos han dado una explicación física de un fenómeno conductual… Sin saber muy bien cómo, hemos acabado con la sensación de que los fenómenos de la conducta están conectados con un sistema explicativo más amplio, el de las ciencias físicas: un mundo de certeza, gráficos y datos inequívocos. Es una sensación de progreso. Pero en realidad, como suele ocurrir con las certezas erróneas, es justamente lo contrario”.

Ben Goldacre, Mala Ciencia

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