La ciencia no necesita titulares llamativos

Por J.M. Mulet (Los productos naturales)

Normalmente tenemos una imagen sesgada del trabajo científico. En las películas solemos ver a un grupo de personas jóvenes y guapas con bata blanca alrededor de un tubo de ensayo o de una pantalla de ordenador. Un momento impactante (explosión, cambio de color) y gritos de júbilo y botellas de cava para celebrar un descubrimiento maravilloso. Nada más lejos de la realidad. En ciencias experimentales los grandes descubrimientos son fruto del trabajo callado y diario, de muchas repeticiones y de muchos controles… todo muy poco cinematográfico. En cualquier artículo científico realmente solo dos o tres de las figuras aportan información nueva, el resto suelen ser controles y comprobaciones. Antes de decir algo hay que estar muy, muy seguro.

Muchas veces la interfaz entre ciencia y sociedad es la prensa. Los lenguajes son muy diferentes. En la prensa prima la inmediatez, los titulares atractivos, el atrevimiento, en cambio en la ciencia importa el rigor, la seguridad, la pausa. Un gran descubrimiento puede tardar años en publicarse hasta que no se aten todos los cabos sueltos. Y una vez publicado el reconocimiento puede tardar muchos años en llegar, ya sea en forma de citaciones o de premios. Son dos mundos diferentes, con dos parámetros muy diferentes, pero condenados a entenderse

El problema es cuando la ciencia básica pretende utilizar el lenguaje de la prensa… dejándose el rigor por el camino. Los motivos pueden ser diferentes. A veces es necesaria publicidad para conseguir financiación, como le ha pasado a la NASA varias veces. Una bacteria tolerante a arsénico se puede convertir por medio de hábiles titulares en una nueva forma de vida que nos ayude a encontrar organismos alienígenas. En el año 1996 también anunciaron a bombo y platillo el descubrimiento de bacterias marcianas, descubrimiento que al poco tiempo se diluyó como un preparado homeopático y quedó en eso, es decir en homeopatía, en nada. A veces los titulares rompedores o al falta de rigor tienen un interés monetario más directo, como cuando Wakefield dijo que las vacunas producían autismo, o cuando el premio Nobel Ignarro publicitó sus preparados en la revista de la Sociedad Americana de Ciencia.

Los titulares rompedores no son ciencia, son mala ciencia.

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Una respuesta a La ciencia no necesita titulares llamativos

  1. DarkSapiens dijo:

    Bueno, he de puntualizar que lo del meteorito marciano está lejos de haber quedado en nada 😉

    Lo que sí fue un error fue anunciarlo como el descubrimiento de vida en otro planeta, mensaje del presidente de EE.UU. incluido, cuando aún no estaba totalmente claro el asunto. En ese año y los siguientes había bastantes hipótesis alternativas que proporcionaban medios no biológicos para formar esas estructuras observadas en la roca.

    Sin embargo, en 2009 salió esto. Un artículo de los descubridores originales que, con mejor instrumentación, analizan casi todas las otras posibilidades, y parece que refuerza bastante la vía biológica para su formación. Trataré de encontrar el artículo esta tarde.

    Pero en efecto, hay que estar muy seguros antes de poder anunciar algo de esa forma. Con este tema, más de 14 años después, aún no se podría dar tal rueda de prensa.

    Saludos 🙂

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