Algunas cosas que no sabías sobre el placebo (VII): El poder de la cirugía de “pega”

“Ciertas operaciones placebo se han revelado positivas contra el dolor de rodilla (el cirujano sólo practica unos orificios a los lados para una intervención artroscópica ficticia y mueve el instrumental un rato como si estuviera haciendo algo útil). Ha habido operaciones placebo que se han revelado eficaces incluso a la hora de mejorar las anginas de pecho.

Éstas son ya palabras mayores. (…) En la década de 1950, a alguien se le ocurrió la posibilidad de conseguir que los vasos sanguíneos del corazón volvieran a crecer y aumentaran de grosor ligando una arteria de la parte frontal de la caja torácica (…) En 1959, se llevó a cabo un ensayo con control de placebo de aquel tipo de operación: en algunas intervenciones, los cirujanos realizaron todo el procedimiento según lo indicado, pero en las intervenciones de «placebo», sólo fingieron que operaban, aunque sin ligar ni pinzar arteria alguna. Lo que se descubrió con aquel ensayo fue que la operación placebo era exactamente igual de buena que la real. Los pacientes parecían mejorar un poco en ambos casos y la diferencia entre uno y otro grupo era escasa.

Ben Goldacre, Mala Ciencia

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La ciencia no necesita titulares llamativos

Por J.M. Mulet (Los productos naturales)

Normalmente tenemos una imagen sesgada del trabajo científico. En las películas solemos ver a un grupo de personas jóvenes y guapas con bata blanca alrededor de un tubo de ensayo o de una pantalla de ordenador. Un momento impactante (explosión, cambio de color) y gritos de júbilo y botellas de cava para celebrar un descubrimiento maravilloso. Nada más lejos de la realidad. En ciencias experimentales los grandes descubrimientos son fruto del trabajo callado y diario, de muchas repeticiones y de muchos controles… todo muy poco cinematográfico. En cualquier artículo científico realmente solo dos o tres de las figuras aportan información nueva, el resto suelen ser controles y comprobaciones. Antes de decir algo hay que estar muy, muy seguro.

Muchas veces la interfaz entre ciencia y sociedad es la prensa. Los lenguajes son muy diferentes. En la prensa prima la inmediatez, los titulares atractivos, el atrevimiento, en cambio en la ciencia importa el rigor, la seguridad, la pausa. Un gran descubrimiento puede tardar años en publicarse hasta que no se aten todos los cabos sueltos. Y una vez publicado el reconocimiento puede tardar muchos años en llegar, ya sea en forma de citaciones o de premios. Son dos mundos diferentes, con dos parámetros muy diferentes, pero condenados a entenderse

El problema es cuando la ciencia básica pretende utilizar el lenguaje de la prensa… dejándose el rigor por el camino. Los motivos pueden ser diferentes. A veces es necesaria publicidad para conseguir financiación, como le ha pasado a la NASA varias veces. Una bacteria tolerante a arsénico se puede convertir por medio de hábiles titulares en una nueva forma de vida que nos ayude a encontrar organismos alienígenas. En el año 1996 también anunciaron a bombo y platillo el descubrimiento de bacterias marcianas, descubrimiento que al poco tiempo se diluyó como un preparado homeopático y quedó en eso, es decir en homeopatía, en nada. A veces los titulares rompedores o al falta de rigor tienen un interés monetario más directo, como cuando Wakefield dijo que las vacunas producían autismo, o cuando el premio Nobel Ignarro publicitó sus preparados en la revista de la Sociedad Americana de Ciencia.

Los titulares rompedores no son ciencia, son mala ciencia.

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“El mismo cosquilleo que con Asimov y Sagan”

He de decir que leyéndolo [Mala Ciencia] he sentido el mismo cosquilleo que sentía cuando con 15 años leía los recopilatorios de ensayos de Isaac Asimov, o cuando un poco más talludito leí “El Mundo y sus Demonios” de Carl Sagan, o “La ciencia, lo Bueno, lo Malo y lo Falso” de Martin Gardner. Se puede hablar de ciencia, ser divertido y desmontar muchas burdas patrañas destinadas a engañarte y a sacarte el dinero.

Leer el resto de la reseña en Los productos naturales, de J.M. Mulet, con tirón de orejas a Goldacre incluído. 🙂

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Algunas cosas que no sabías sobre el placebo (VI): Un remedio más caro “cura” más

“Un estudio reciente que analizaba el dolor causado por descargas eléctricas mostró que el tratamiento analgésico era más potente cuando se les decía a los sujetos que costaba 2,50 dólares que cuando se les decía que su precio sólo era de 10 centavos.  (Y un artículo que está actualmente en publicación muestra que es más probable que las personas hagan caso a los consejos cuando han pagado por ellos.”

Ben Goldacre, Mala Ciencia

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Las mentiras de los antivacunas

Por Carlos González, pediatra y autor del libro “En defensa de las vacunas“.

Algunos padres, por fortuna muy pocos, no vacunan a sus hijos, engañados por una activa propaganda antivacunas.

Dos de los libros antivacunas más difundidos en España han sido escritos por médicos homeópatas, Xavier Uriarte (Los peligros de las vacunas, 2002) y Juan Manuel Marín Olmos (Vacunaciones sistemáticas en cuestión, 2005). Su lectura es un trago amargo; no sólo niegan la eficacia de las vacunas y exageran (o inventan) sus efectos secundarios; también niegan que los gérmenes causen enfermedades y recomiendan contagiar deliberadamente a nuestros hijos el sarampión, aprovechando el próximo brote. Seguir leyendo

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Dos ejemplos de mala ciencia en publicaciones científicas

Por Francis (th)E mule News

El egipcio M.S. El Naschie, editor principal de la revista de Elsevier llamada Chaos, Solitons & Fractals, decidió a mediados de los 1990 decidió incrementar su propio CV autopublicándose artículos en su “propia” revista (más de 300 artículos como único autor y algunos años incluso más de 50 artículos al año). Artículos magufos de 3 o 4 páginas sobre una supuesta teoría de unificación de la física llamada teoría de “E-infinito” que no tiene ni pies ni cabeza y que no podía publicar en ninguna revista (nadie aceptaría un artículo afirmando que 686=4×137+1 y El Naschie tiene varios). Destapó el asunto en noviembre de 2008 un artículo publicado en Nature (aunque muchos ya lo conocíamos de antes); Nature retiró el artículo de la web para evitar medidas legales en su contra. El Naschie decidió jubilarse como editor principal en noviembre de 2009 (las malas lenguas dicen que Elsevier le jubiló; en marzo de 2010 ya había un nuevo editor principal). El Naschie es de los pocos científicos que tiene un blog dedicado a criticarle.

El chino Ji-Huan He, editor principal de varias revistas, entre ellas la revista de Matemática Aplicada con el índice de impacto más alto, el International Journal of Nonlinear Science and Numerical Simulation, que ha tenido que abandonar (en 2011 la revista ha cambiado de editorial y de editor principal), es uno de los autores más prolíficos con más de 100 artículos al año (muchos como único autor). Artículos en los que demuestra cómo hacer el desarrollo de Taylor de la solución de una ecuación diferencial (una trivialidad de primer curso de matemáticas), pero que publica en algunas de las mejores revistas internacionales. ¿Cómo lo logra? Gracias a una corte de prosélitos que le citan sus artículos y hacen de revisores de los mismos. Todas las revistas quieren publicarlos porque saben que serán muy citados. Hasta el año pasado. Ha recibido fuertes críticas (un artículo en Nature le acusó públicamente) y se comenta que lo han echado de su universidad en China (ya no aparece afiliado en la web de dicha universidad). También lo han echado de muchos de los comités editoriales de revistas internacionales en los que estaba (más de 50).

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